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Recobro de deudas mediante Spam telefónico

By | 17 agosto, 2017

RecobroEl recobro de deudas mediante Spam telefónico es legal en el fondo e ilegal en la forma, es decir: si Alicia le debe dinero a Pedro, este está legitimado a reclamárselo, pero si Pedro llama por teléfono a Alicia todos los días, a diferentes horas, desde diferentes números y sin identificarse cuando ella contesta o sin darle detalles de la deuda exigida o, lo que es peor, dándoselos sin asegurarse de que es ella la persona que mantiene la deuda y no otra; entonces, en este caso, Pedro está actuando de manera ilegal y es denunciable…

Recobro de deudas

Existen diferentes motivos por los que las empresas de recobro pueden reclamar una deuda:

  • La deuda es real y exigible. (Nada que decir).
  • La deuda ha prescrito. (Sí, las deudas prescriben y dejan de ser exigibles si así se lo hacemos saber al acreedor. Pero algunas empresas de recobro las siguen exigiendo por si cuela; y a veces cuela: ya sea por desconocimiento de la ley o por el hastío que puede suponer que unos desconocidos te llamen a ti o, peor aún, a tus familiares o vecinos… En lo que nos ocupa, la prescripción está entre los 3 y 5 años, dependiendo de los casos).

Artículos 1961 y siguientes del Real Decreto de 24 de julio de 1889 por el que se publica el Código Civil.

  • La deuda no existe. (El único interés de las empresas es cobrar, sin importar nada más; eludiendo su obligación de comprobar la veracidad de los datos recibidos de la propietaria de la deuda original. Amén de que llaman a un determinado número de teléfono sin más comprobaciones, el cual puede muy bien haber cambiado de usuario).
  • La deuda está a nombre de otra persona. (Igual que en el caso anterior).

¿Qué opciones tenemos?

Como resulta obvio, en el caso de que la deuda que se nos reclama sea cierta, la principal opción es la de pagarla y descansar… Incluso en el caso de que hubiera prescrito, porque este hecho no borra la obligación moral que tenemos de cumplir con nuestras obligaciones y compromisos, una vez que nuestra economía se ha recuperado de la crisis que nos impidió hacer lo correcto…

De todos modos, en el caso de que la deuda haya prescrito, si no deseamos pagarla, y puesto que la ley nos ampara, debemos notificárselo a la empresa para que proceda a cumplir con la ley y no seguir reclamándonos el pago de dicha deuda.

En los dos últimos casos, ya sea que la deuda no existe o que está a nombre de otro, debemos comunicárselo a la empresa y, en el caso de que esta haga caso omiso a nuestros requerimientos, tendremos derecho a pedir la intervención de la Agencia Española de Protección de Datos para que tome cartas en el asunto y nos devuelva nuestros derechos, obligando a la acreedora a rectificar su forma de actuar contra nosotros y eliminar nuestros datos, referidos a esa deuda en concreto, de sus bases de datos.

Por desgracia, en estos casos, sin el concurso de un abogado o dos, no vamos a conseguir nada, tan solo una gran frustración o cabreo, por lo que debemos meditar si nos compensa aguantar el acoso telefónico o, por el contrario, preferimos realizar una pequeña «inversión» y contratar a un experto…


Cómo controlar las llamadas de Spam telefónico

Nuestra única opción es interceptar las llamadas con algún gestor de acoso o crear un contacto al efecto en nuestra agenda del móvil e irle asignando los números no deseados; previamente lo habremos configurado para que cualquier llamada a este contacto, o bien no suene, o bien vaya al buzón de voz…

Estos solo son algunos de los números y algunas de las empresas que practican el recobro de deudas mediante el Spam telefónico, porque hay muchos más ejemplos…

Cada línea con sus números y sus comas, porque es formato CSV, se puede incluir en un contacto o en un determinado tipo de teléfono dentro de un contacto, en Outlook, Gmail o cualquier otro; para poder impedir que suene el teléfono por medio de los sistemas indicados más arriba… Resulta obvio que el sistema solo es válido para móviles o sistemas telefónicos con agenda y control de llamadas; pero cada maestrillo con su librillo, como reza el refrán.