El servicio público liberal

By | 10 noviembre, 2013

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Según la teoría liberal, siendo simplista, los servicios públicos han de ser gestionados por el sector privado para ser más eficientes…

Pues yo digo que esto es falso, y no lo digo porque lo esté constatando desde hace un par de años, sino porque es de sentido común si se hacen unas pequeñas cábalas y disquisiciones:

Lasquetty y González jurando el cargoEn primer lugar está la palabrería barata utilizada por los políticos traidores y vendidos para hacer bueno lo malo y regalarse a sí mismos, y a sus amiguitos del alma, lo público:

Externalización y privatización

Externalizar, palabra que no reconoce la RAE, por cierto, inventada por los liberales apoltronados, es engordar los beneficios de las empresas de los liberales con fondos públicos.

Privatizar, sin embargo, implica adelgazar el estado favoreciendo con ello los procesos económicos al impulsar la competencia entre las empresas.

La diferencia entre externalizar y privatizar estriba en que a los liberales no les interesa la competencia que implica la segunda, sino que les interesa mamar de la teta del estado como implica la primera.

En cuanto a la idea de que las empresas privadas gestionan mejor lo público nada más lejos de la realidad, solo hay que ver la falsa premisa en la que se basa la externalización: se le entrega la gestión a dichas empresas y con ella una provisión de fondos.

Como estoy convencido de que ningún empresario en su sano juicio aceptaría un encargo sin contar con que éste le reportara beneficios económicos, y, puesto que una vez aceptado no hay competencia en la que pensar, ese empresario va a hacer todo lo que esté en su mano para incrementarlos;

solo puedo pensar que la gestión estará dirigida, única y exclusivamente, a mejorar su cuenta de resultados, más aún si existen accionistas a los que rendir cuentas.

No hay que olvidar que ninguna empresa es por definición una ONG.

Creo que el liberalismo no es una ideología política, sino, más bien, una razón económica emboscada en un ideal para engatusar estómagos vacíos.